jueves, 7 de abril de 2011

Cada cosa se compone por otras a su alrededor para formar la excelencia de la mayor, posee su lugar, su tiempo y si se siente afortunado, tal vez, hasta poseerá sus propias características.

Cada ser necesita sus partículas y raíces para formarse, algo en qué apoyarse. Una línea recta compuesta de una curva que le otorgue su final.

Pero aquellas raíces deben solidificarse entre ellas, ya que, si damos paso a las pequeñas grietas pronto habrá un canal, uno que separe, divida y remarque diferencias.

Uno que no nos permita mantenernos en pie, que quiebre las expectativas y sobre todo la unión que decíamos poseer por cualidad nata.

Pero... a quién le importa la grieta si puede ser cubierta con ilusión y algo de egocentrismo consentido.

( bla bla bla )

A quién le importa lo que aquella grieta pueda significar, mientras cuelguen caras ambiguas anunciando lo contrario de lo que en realidad es..

A nadie le importa, nadie cree que la voluntad puede parar a una elite.

Nadie cree que solo con un pensamiento, aquel círculo al fin perderá aunque sea UN PUNTO superficialmente equidistante al centro.

Nadie entiende las cosas básicas y la razón de ser, no mientras el premio sea mayor en porcentajes banales y superficiales.

No, no mientras todo se reduzca al simple hedonismo que corre por nuestras venas.

Ojalá no se aplique el hecho de recibir aquello que damos' porque más de uno caería en un gran aprieto, uno en el cuál se castigan varios cuellos con la caricia de una soga.

Uno en el cual reduce al hombre al último escalón de la esencia, aquel tan pobre y vergonzoso escalón que todos rogamos por nunca pisar.




( No hay vergüenza por la acción, sino por la mano amiga. )





+Luquepuque.

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