Es extraño cómo por momentos, todo aquello que nos llena de 'orgullo' ( o no ) de ser humanos, al siguiente instante queda reducido a la peor arma contra nosotros mismos.
Cómo aquellos sentimientos que portamos con esmero y tratamos de perfeccionar a medida que las situaciones nos hacen frente, al siguiente momento tratamos de exiliarlos o como mínimo sepultarlos bajo quién sabe qué otras situaciones ( bla bla bla ).
Cómo aquello que al principio veíamos como inevitable, hoy es insoportable y nos reduce al cliché asqueroso del vacío ubicado exactamente entre medio de las costillas, profundo y oscuro, que nos carcome lo positivo que tanto valoramos y cuidamos.
Cómo las imágenes adquieren el matiz sepia o grisáceo según la gravedad del vacío.
Cómo abandonamos muchas cosas porque aquella sensación nos ciega y corrompe demasiado todo lo que nos rodea.
( tocamos y sentimos )
Ese mismo, ese cliché, que tan estúpido y absurdo es. Pero que simplemente llega para hacernos sentir como los pobres y malditos humanos que somos y nos enseñaron a ser.
( .. lo aturde y no lo dejará )